Mostrando entradas con la etiqueta cuidados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuidados. Mostrar todas las entradas

21 de febrero de 2013

Cuidados post-embarazo


Durante las 37 semanas y media que duró mi embarazo me cansé de escuchar todo tipo de historias sobre el parto.

A pesar de todo, no consiguieron asustarme. Tenía muy claro que parir, tenía que parir, no quedaba más remedio, lo que viniese en camino no se iba a quedar ahí dentro por siempre jamás.

Tenía miedo de que algo saliese mal, pero no del dolor, porque además de estar segura de que no me quedaba otro remedio, sabía que eso pasaba. Podía ser más o menos largo, pero estaba claro que tendría un final.

Lo que me daba miedo (y me lo sigue dando) es el después. La crianza de un bebé, su educación, los problemas a los que nos podamos enfrentar, que sea siempre una persona sana y feliz, que no ocurra ningún accidente grave, etc., etc. Me daba miedo y me sigue dando, creo que eso va a ser algo crónico, de lo que no me libraré mientras viva.

Pero de lo que nadie me habló fue del “puerperio”. Pero si es que hasta la propia palabra echa para atrás.

Resulta que yo tuve un parto de libro (a las0 0:00 comenzaron las molestias, a las 04:00 estábamos camino del hospital y a las 06:05 tenía a mi peque en brazos, después de parir en la cama –sí, sí, en la cama, no en ese horrible potro-, sin epidural, ni episiotomía, ni oxitocina ni nada)

La lactancia también parecía que iba a estar chupada (jeje, qué humor, con doble sentido y todo), porque mi peque se agarró al pecho nada más entrar en reanimación.

Y qué decir de mi bebé, todo era comer y dormir, nada que objetar.

Pero la cosa no quedó así, por desgracia. El parto fue una maravilla, pero hice tanto esfuerzo (todo el mundo habla de lo que pesan y miden sus hijos al nacer, pero nadie habla de lo que le miden las cabezas – que es lo primero que sale y lo que más duele - ) que las hemorroides que me salieron me hacían parecer un mandril. Me dieron varios puntos porque me rajé, pero a mí ni me molestaban de lo que me dolían las dichosas hemorroides. El caso es que estuve casi 15 días que no podía dar más de 20 pasos seguidos, y no muy rápidos.

Lo de la lactancia también se torció ¡¡y de qué manera!! Pero desde luego eso va en un post aparte.

Y lo del bebé de anuncio, de comer y dormir, pues también se fastidió. Bien porque evolucionó así y punto, bien por los problemas por la lactancia, o bien porque yo me encontraba bastante baja, mi peque comenzó a llorar a todas horas (menos mal que por las noches dejaba dormir, eso sí, con sus tomas cada 3 horas como mucho).

Entre los llantos y las tomas no podía separarme de él. Ducharme a diario era todo un reto y para lavarme y secarme el pelo tenía que montar un auténtico batallón en casa.

Así que lo de cuidarme después del parto como lo había hecho durante el embarazo se me hizo imposible. El poco tiempo libre, el desánimo, el cansancio, no me animaban a cuidarme. Como consecuencia, me veía mal en el espejo, y esto me desanimaba aún más, así que era la pescadilla que se mordía la cola.

El caso es que han pasado 10 meses y, aunque sólo puse 10 kilos durante el embarazo, todavía me sobran 2 y medio, me han salido algunas estrías en la barriga, que no tenía antes, y mi estilo deja bastante que desear.

Hay que tener en cuenta que la situación económica tampoco me permite renovar el vestuario ni someterme a fabulosos tratamientos de belleza, pero ya me he plantado.

No podré hacer grandes progresos, y tendré que aceptar que mi cuerpo no volverá a ser como antes, pero tampoco me voy a echar a perder.

Hace 1 semana que comencé con la “operación vuelta atrás”. He reducido el consumo de grasas (léase guarrerías, chuches, patatas y demás), he aumentado la velocidad en los paseos con mi peque y he comenzado a cuidarme.

De momento estoy usando una crema anticelulítica, efecto calor, de Deliplus, a ver qué tal funciona.
Voy a volver a comenzar a usar el aceite de almendras dulces, también de Deliplus. Será difícil quitar las estrías que me han salido, pero intentaré evitar que me salgan más.



Para hidratarme la cara he comenzado a usar Hidra Vegetal, de Yves Rocher, que hidrata mucho pero sin dejar sensación de grasa.
Y voy a retomar la actividad. La próxima semana comienzo con clases de Salsa y estoy meditando seriamente comprarme el artefacto con forma de flor de Decathlon para hacer abdominales en casa, pero de eso no estoy muy convencida de momento. ¿Me lo recomendáis o creéis que será tirar el dinero?

Espero que mi plan funcione y que para finales de mayo, que tengo una boda, no me dé escalofríos mirarme al espejo.
Además, me temo que este verano voy a pasar muchas horas en la piscina, y me gustaría poder jugar con mi peque en bikini, sin tener que taparme los michelines con un pareo o con una toalla.


12 de febrero de 2013

Cuidados del Embarazo



    Siempre tuve claro que, si me quedaba embarazada, no lo utilizaría de excusa para comer o que quisiera cuando quisiera. No es que sea una chica gorda, pero siempre he tenido tendencia a engordar y he tenido que controlar bastante la comida. Vamos, que todos los años hago "operación bikini", y si hay boda de por medio "operación boda exprés".
    Así que, desde que me enteré que estaba embarazada lo de cuidarme fue algo primordial, tanto por el buen desarrollo del bebé, como por mi bienestar y mi físico. Además, en la primera analítica me diagnosticaron problemas de tiroides, así que la alimentación se convirtió en algo muy importante.
    Soy bastante “tiquismiquis” con la comida. No me gusta ni el pescado ni la verdura, pero se convirtieron en habituales en mi menú. Comía ensaladas casi todos los días y también era común comer calabacín a la plancha, lasaña de berenjenas y algún que otro revuelto de espárragos trigueros. Dos veces por semana comía pescado a la plancha, eso sí, atún y sepia, para más no daba.

También aumenté el consumo de fruta y de lácteos, pero eso no me costó nada. Solía comer 5 ó 6 veces al día, porque me encontraba llena, y lo que hacía era comer varias veces, pero menos cantidad.

Además de eso, practicaba mucho ejercicio. Salía a andar casi todos los días, 1 hora de media, y siempre a buen paso. Aquí tengo que agradecer enormemente la ayuda que me prestó mi churri. El pobre salía todos los días conmigo. Y no sólo eso, casi siempre era él el que me obligaba a salir, porque yo siempre tenía una excusa. Por otro lado, salir a andar acompañada es mucho más ameno que salir sola.

Aparte de andar, seguí practicando el ejercicio que venía haciendo hasta el momento, porque el ginecólogo me dijo que no había ningún inconveniente, de hecho, me venía bien para la espalda. Se trataba de Danza Oriental Contemporánea, que hacía 2 horas a la semana. También me apunté a Pilates, otra horita a la semana, en el mismo centro (http://lakabilia.blogspot.com.es/)

En el último trimestre vieron que tenía las transaminasas muy altas. De momento eliminaron por completo las grasas de mi dieta (no os podéis imaginar la cantidad de comida que tiene grasas ¡¡¡incluso las galletas integrales!!!). Al cabo de mes o mes y medio me pasaron a Alto Riesgo, por si esos valores podían afectar al desarrollo del bebé o a la evolución de mi embarazo. Dependiendo del ginecólogo que me viera, la opinión era una u otra. Según algunos, si seguían subiéndome las dichosas “transis”, tendrían que provocarme el parto, otros decían que no tenían mucha importancia. El caso es que todos me aconsejaron eliminar las grasas y llevar una vida tranquila. Dejé las clases, pero seguí con los paseos, aunque a un ritmo más tranquilo.

Finalmente mi peque nació cuando le tocaba (en realidad 18 días antes, pero sin que me provocaran el parto) y resulta que lo de las transaminasas era porque estaba apretándome el hígado y no depuraba bien las grasas. Me hice una analítica poco después del parto y ya tenía unos niveles normales.

Además del ejercicio y la dieta, cuidé mucho la piel, para que no quedasen rastros inadecuados del embarazo. Os lo resumo brevemente:

 


 DUCRAY MELASCREEN ECLAT. Protección 40. Yo soy muy morena y no me hecho mucha protección en la cara, porque nunca me quemo, pero me preocupaba que me salieran manchas en la cara.

No sólo no me salió ninguna, sino que tenía la piel mejor que nunca, incluso se me quitaron algunos granitos que tenía “perennes” antes del embarazo.
Debería haber seguido usándola, pero la verdad es que es un poco cara, aunque si se me pone la piel peor, no dudaré en recurrir a ella.



  

Para la ducha diaria comencé a usar jabones suaves, para que no fuesen agresivos con la piel. Los que más usé fueron el de DELIPLUS (Mercadona)  y el de DENENES.


 TROFOLASTÍN ELASTICITY CUIDADO DEL PEZÓN.

Comencé a usarla más o menos a partir del 6º mes de embarazo, para prevenir las estrías y las grietas. El olor era mejor que la de la crema anti-estrías, y de todas formas no tenía que usar mucha cantidad.
De esta no necesité usarla con la lactancia, pero eso sí que merece mención aparte.

TROFOLASTÍN ELASTICITY ANTI-ESTRÍAS. Lo utilizaba a diario en barriga, caderas y nalgas y he de decir que, aunque mi barriga creció de manera descomunal, no me salió ni una sola estría.

La única pega era el olor, y eso que ponía “nuevo aroma”, pero a mí no me gustaba nada de nada. Así que cambié a la de ISDIN.
Debería haberme seguido dando después del parto, porque al ir perdiendo barriga sí que me ha parecido alguna marca, pero eso merece un post


VELASTISA ANTIESTRÍAS ISDIN
Con mucho mejor olor que la Trofolastín y más fluida. Me embadurnaba con ella y me parece que voy a tener que seguir haciéndolo, pero como ya he dicho, eso merece un post aparte.



 


ACEITE ALMENDRAS DULCES DELIPLUS.
A diario, después de la ducha, en la barriga, las caderas, las nalgas y los pechos. Lo dicho, ninguna estría durante el embarazo. Y lo también dicho, tendría que haber seguido después de tener a mi peque, pero eso en otro post.