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9 de junio de 2015

Se acabó

     Se acabó la mísera baja por maternidad que dura 16 tristes semanas, es decir, ni 4 meses.
   
     Se acabó el cortísimo período de acumulación de lactancia que se extiende sólo durante 28 días. Y es que, que alguien me explique, por favor, si la OMS recomienda 6 meses de lactancia materna en exclusiva ¿por qué nos mandan a trabajar a los 140 días de parir? En ese momento el bebé tiene poco más de 4 meses y medio.

     Se acabó el margen que me daban las vacaciones que no me pedí el año pasado reservándolas para este momento, con lo que cuando me incorpore a trabajar mi hijo tendrá, exactamente, 5 meses y medio. Es decir, nos quedarán 15 días para llegar a los 6 meses de lactancia materna exclusiva. Y la verdad, no sé si lo vamos a conseguir. Porque tendré que salir a las 7:15 de casa y llegaré, con suerte, a las 15:15.

     No me sirve de consuelo vivir en una ciudad pequeña que me permitirá llegar a casa desde el trabajo en sólo 15 minutos.

     No me sirve de consuelo los malabares que voy a hacer con mi madre para intentar darle una  mini-toma a mitad de mañana.

     No me sirve de consuelo pensar que soy una afortunada que ha podido acumular la lactancia y las vacaciones del año pasado, ya que otras muchas no pueden y se deben incorporar cuando sus hijos no tienen ni 4 meses. Y mejor no hablamos de las autónomas.

     No me sirve de consuelo que en otros países más "desarrollados" tengan bajas más cortas (e incluso inexistentes)

     No me sirve de consuelo que la generación anterior la baja de maternidad se limitase a la cuarentena, y eso si no comenzaba antes del parto, porque en ese caso, se restaban a los días posteriores al parto.

     No me sirve de consuelo que me queden vacaciones pendientes de este año, porque como soy bimadre, tengo que reservarlas para el período de adaptación al colegio de Peque, que este año ya abandona la guardería.

     No me sirve de consuelo que mis padres estén jubilados y en perfectas condiciones para hacerse cargo de mis hijos, y así evitar que tengan que pasar largas horas en una guardería con tan sólo 5 meses.

     No me sirve de consuelo ser una de las personas afortunadas que tiene trabajo con el que poder mantener a sus hijos y al que poder volver después del parto

    Así que, perdonadme, pero durante unos días estaré triste, cabreada, decepcionada, y de mal humor, porque ya no seré yo la que despierte a mis hijos, porque mi bebé no podrá tener la lactancia materna a demanda que se aconseja hasta los 6 meses, porque me perderé muchas de las primeras veces de mi hijo, esas que nunca se repiten (su primera palabra, sus primeros pasos, ... es muy probable que eso lo haga durante mi jornada de trabajo) y porque esta imagen ya no se repetirá tanto como a mí me gustaría


2 de julio de 2014

Tengo sueño


Tengo sueño, mucho sueño. Que es normal que estando embarazada se tenga más sueño, pero no es por eso. Tampoco es cierto que esté pasando más sueños en este embarazo que en el de Peque, simplemente es que no duermo.
            La primera razón es muy sencilla, cada mañana el despertador suena a las 6:20, algo que debería estar prohibido por ley, pero es necesario si quiero estar a las 7:30 en el trabajo.
            La segunda razón también es muy lógica, tengo un hijo de 27 meses, así que no puedo dormir cuando me da la gana, que es lo que hacía en mi primer embarazo.
            Que después de comer me entraba una “modorrera” insoportable, me echaba a dormir. Si necesitaba una hora de siesta, pues una hora, y si necesitaba más pues más. Que así y todo por la noche me caía de sueño, pues me acostaba a las 22:00 y punto. Además, por aquél entonces no habíamos llegado a los recortes y trabajaba media hora menos al día, así que también dormía media hora más
            Pero ahora, cuando llego a casa al mediodía, Peque se está despertando de la siesta, así que yo no tengo tiempo para echarme un ratito, salvo que esté en casa de mi madre, que me dejan recluirme un momento en la que era mi habitación, aunque con las voces que llegan desde el salón es imposible dormirse, pero por lo menos, algo descanso.
            Aunque el verdadero problema son las noches. Antes de nuestras vacaciones en mayo teníamos una rutina más o menos cogida. Peque se levantaba por las mañanas a las 9:00, de 14:00 a 15:30 dormía la siesta y entre 21:30 y 22:30 se dormía, lo que me permitía a mí relajarme un poco desde ese momento y acostarme, si no tenía nada que hacer, entre 23:30 y 0:00.
            Pero no sé qué le ha pasado, que llevamos un mes que es imposible dormirle antes de las 23:00 – 0:00, con lo que mi hora de dormir se retrasa bastante, sobretodo si Churri está trabajando de tarde, de noche o de guardia, y estoy sola con él. Total, que como mínimo me voy a las 00:30 – 01:00 a la cama, lo que implica que duerma, como mucho, 6 horas al día, y eso si hay mucha suerte y hace la noche del tirón, lo que no suele pasar. Sigue despertándose y llamándonos: porque ha perdido el chupe, porque quiere agua, porque le duele la tripa, .....
            Así que voy arrastrando sueño cada día y llego al viernes que parezco un trapo. El antiojeras se ha convertido en mi mejor amigo, pero el pobre hace lo que puede, y milagros precisamente no, así que si me ves un viernes, a las ocho de la tarde no me preguntes si estoy enferma o si me está sentando mal el embarazo, simplemente tengo sueño.
            Y vosotros ¿tampoco dormís por culpa de vuestros enanos? ¿se siguen despertando por las noches? ¿conseguís que estén dormidos pronto? Si es así ¡¡¡decidme cómo lo hacéis!!!
            Buenas noches, ¡¡ah, no, que todavía no me quedan 15 horas para ir a dormir!!


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