Se acabó la mísera baja por maternidad que dura 16 tristes semanas, es decir, ni 4 meses.
Se acabó el cortísimo período de acumulación de lactancia que se extiende sólo durante 28 días. Y es que, que alguien me explique, por favor, si la OMS recomienda 6 meses de lactancia materna en exclusiva ¿por qué nos mandan a trabajar a los 140 días de parir? En ese momento el bebé tiene poco más de 4 meses y medio.
Se acabó el margen que me daban las vacaciones que no me pedí el año pasado reservándolas para este momento, con lo que cuando me incorpore a trabajar mi hijo tendrá, exactamente, 5 meses y medio. Es decir, nos quedarán 15 días para llegar a los 6 meses de lactancia materna exclusiva. Y la verdad, no sé si lo vamos a conseguir. Porque tendré que salir a las 7:15 de casa y llegaré, con suerte, a las 15:15.
No me sirve de consuelo vivir en una ciudad pequeña que me permitirá llegar a casa desde el trabajo en sólo 15 minutos.
No me sirve de consuelo los malabares que voy a hacer con mi madre para intentar darle una mini-toma a mitad de mañana.
No me sirve de consuelo pensar que soy una afortunada que ha podido acumular la lactancia y las vacaciones del año pasado, ya que otras muchas no pueden y se deben incorporar cuando sus hijos no tienen ni 4 meses. Y mejor no hablamos de las autónomas.
No me sirve de consuelo que en otros países más "desarrollados" tengan bajas más cortas (e incluso inexistentes)
No me sirve de consuelo que la generación anterior la baja de maternidad se limitase a la cuarentena, y eso si no comenzaba antes del parto, porque en ese caso, se restaban a los días posteriores al parto.
No me sirve de consuelo que me queden vacaciones pendientes de este año, porque como soy bimadre, tengo que reservarlas para el período de adaptación al colegio de Peque, que este año ya abandona la guardería.
No me sirve de consuelo que mis padres estén jubilados y en perfectas condiciones para hacerse cargo de mis hijos, y así evitar que tengan que pasar largas horas en una guardería con tan sólo 5 meses.
No me sirve de consuelo ser una de las personas afortunadas que tiene trabajo con el que poder mantener a sus hijos y al que poder volver después del parto
Así que, perdonadme, pero durante unos días estaré triste, cabreada, decepcionada, y de mal humor, porque ya no seré yo la que despierte a mis hijos, porque mi bebé no podrá tener la lactancia materna a demanda que se aconseja hasta los 6 meses, porque me perderé muchas de las primeras veces de mi hijo, esas que nunca se repiten (su primera palabra, sus primeros pasos, ... es muy probable que eso lo haga durante mi jornada de trabajo) y porque esta imagen ya no se repetirá tanto como a mí me gustaría
9 de junio de 2015
8 de abril de 2015
Preguntas impertinentes
Todos sabemos cuáles son y seguro que algunas hemos sufrido. Las más conocidas son, por ejemplo, si vas a una boda sin pareja "¿y para cuándo un novio?". Si vas con pareja la cosa no mejora, si no que se sustituye por la de "y la vuestra ¿para cuándo?" Una vez que has pasado por la vicaría todos sabemos lo que viene "los niños pronto ¿no?". Casados o no, una vez que se tiene el primer hijo la siguiente pregunta es la misma, y si te descuidas no te dejan ni que pases la cuarentena "¿y cuándo os animáis a por la parejita". Quizás, si la parejita llega, estas parejas dejen de recibir preguntas, pero para los que tenemos dos del mismo sexo es "ahora a por la niña ¿no?"
Pero bueno, nosotros somos adultos y, salvo casos especiales, sabemos ignorar estas preguntas, dándoles la importancia que realmente tienen (o sea, ninguna) y respondemos lo más diplomáticamente que podemos.
Aunque la cosa cambia si hablamos de niños, porque ellos no saben todavía de diplomacia, ni saben controlar muy bien los sentimientos y, sobretodo, no saben que hay gente con muy mala leche, o mucho tiempo libre, o poco conocimiento, y se toman estas preguntas demasiado en serio.
En este caso estoy hablando de las preguntas al "hermano mayor". Sabéis que hace poco me he convertido en bimadre. Yo ya suponía que Peque no lo iba a llevar demasiado bien, porque ha estado casi 3 años siendo hijo único y en mi familia, además, nieto único y sobrino único. Total, que lo de que le quitasen el protagonismo lo iba a notar y bastante, y así ha sido.
El tema de los celos merece un post aparte, indicar simplemente que en casa hacemos lo posible para que no lo note tanto. Siguen todos pendientes de él y procuran no hacerle muchas fiestas al Hermanito si Peque está delante, yo, en cuanto puedo, dejo al chico con otra persona y me dedico a él, etc.
Pero claro, sales a la calle, o llegan visitas a casa y las preguntas son ¿y el hermanito? ¿le quieres mucho? ¿le vas a cuidar? ¿es bueno? ....
Pues mire no, señora (porque suelen ser señoras las que hacen este tipo de preguntas, la verdad), no es bueno, porque hasta hace nada estaba yo solo y me iba la cosa de maravilla, y desde que ha llegado sólo come, llora y ensucia pañales y no me deja jugar con mi madre como hacía antes.
Y no le voy a cuidar, más que nada porque sigo necesitando que me cuiden a mí, porque todavía sigo siendo pequeño.
De momento creo que no le quiero, o sí, o yo qué sé. No hace nada, no habla, no juega, no anda, no me mira, está todo el día colgado de mi madre. Es simpático y huele muy bien, pero la verdad, no sé si le quiero o no.
Seguro que si los niños respondiesen así, este tipo de preguntas impertinentes se acabarían.
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