Sí,
como muy bien imagináis, no voy a hablar de cocina, sino de ser madre. ¿Cuál es
la edad perfecta para ser madre? Creo que es una de esas preguntas que no tiene
respuesta, o mejor dicho, tiene miles de respuestas, todas distintas y todas igual de válidas, por supuesto.
Yo
tenía claro, desde bien pequeña, que quería ser madre. Mi idea era tener dos
hijos, la parejita, como casi todo el mundo. Luego pasé por una etapa
“súper-fértil” en la que quería tener familia numerosa, entre 4 y 5 hijos. Creo
que era porque conocí a amigos con muchos hermanos y parecía que su vida era
siempre muy divertida. Luego llegó la etapa “consciente”, en la que entendí lo
que era un sueldo, una hipoteca, un piso pequeño, etc., y volví a la idea del
par, pero cambiando la condiciones, ahora quería tener dos “repes”, no a la
vez, sino dos del mismo sexo, para que se llevasen mejor, y para aprovechar la
ropa y los juguetes del primero.
Pasó el
tiempo, acabé la carrera, empecé a trabajar y comencé a vivir con el Churri.
Dos años después nos casábamos y lo hacíamos con la idea de buscar familia
desde el principio. Pero no pudo ser, yo tenía un problema médico, que ahora no
viene al caso, que hizo que retrasásemos nuestros planes.
El caso
es que en ese tiempo de “stand-by” a mí se me quitaron las ganas. Coincidió con
una época en la que nuestra economía era bastante estable y por fin podía hacer
lo que quería. Viajábamos todo lo que podíamos, salíamos, compraba ropa y otros
caprichos, ..., y veía como otros amigos se quedaban en casa, no dormían por
las noches, no viajaban, vamos, que me entró el pánico y dije ¡¡no tengo
hijos!!
El
Churri tuvo que ponerse serio y decirme que eso no era lo que habíamos
acordado, que desde el principio teníamos claro que queríamos hijos y que no
era justo que cambiara de opinión. Como vio que esa táctica no funcionaba,
utilizó otra, la de hacerme ver que no todos los padres son iguales y que los
hijos, aunque cambian la vida, pueden hacerlo para mejor, y es cuestión de
organizarse. Así si me cameló.
Total,
que nos pusimos a la tarea, y en unos meses llegó la noticia.
El caso
es que, entre unas cosas no me he convertido en madre hasta los 33 años (el
Churri algunos más que yo). No lo fui antes porque no quise y lo primero que
pensé nada mas ver esos ojazos de Peque mirándome encima de mi vientre al
nacer, después de “¡no puedo creérmelo, es lo más bonito que he visto nunca,
soy la mujer más feliz el mundo!” fue “¿por qué no me quedaría embarazada
antes?”. Me da la impresión que los años que he tardado en quedarme embarazada
son años perdidos con Peque, que podíamos haber disfrutado y en cambio los
hemos perdido.
Así
que, amigas que me leéis y que os estáis planteando ser madres (o volver a
serlo) pero no estáis seguras, ¡no lo dudéis! Después podéis arrepentiros de
haber tardado más de la cuenta en decidiros. ¡¡Que se os pasa el arroz!!
