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9 de julio de 2013

¡¡Se me pasa el arroz!!


    Sí, como muy bien imagináis, no voy a hablar de cocina, sino de ser madre. ¿Cuál es la edad perfecta para ser madre? Creo que es una de esas preguntas que no tiene respuesta, o mejor dicho, tiene miles de respuestas, todas distintas y todas igual de válidas, por supuesto.

    Yo tenía claro, desde bien pequeña, que quería ser madre. Mi idea era tener dos hijos, la parejita, como casi todo el mundo. Luego pasé por una etapa “súper-fértil” en la que quería tener familia numerosa, entre 4 y 5 hijos. Creo que era porque conocí a amigos con muchos hermanos y parecía que su vida era siempre muy divertida. Luego llegó la etapa “consciente”, en la que entendí lo que era un sueldo, una hipoteca, un piso pequeño, etc., y volví a la idea del par, pero cambiando la condiciones, ahora quería tener dos “repes”, no a la vez, sino dos del mismo sexo, para que se llevasen mejor, y para aprovechar la ropa y los juguetes del primero.

    Pasó el tiempo, acabé la carrera, empecé a trabajar y comencé a vivir con el Churri. Dos años después nos casábamos y lo hacíamos con la idea de buscar familia desde el principio. Pero no pudo ser, yo tenía un problema médico, que ahora no viene al caso, que hizo que retrasásemos nuestros planes.

    El caso es que en ese tiempo de “stand-by” a mí se me quitaron las ganas. Coincidió con una época en la que nuestra economía era bastante estable y por fin podía hacer lo que quería. Viajábamos todo lo que podíamos, salíamos, compraba ropa y otros caprichos, ..., y veía como otros amigos se quedaban en casa, no dormían por las noches, no viajaban, vamos, que me entró el pánico y dije ¡¡no tengo hijos!!

    El Churri tuvo que ponerse serio y decirme que eso no era lo que habíamos acordado, que desde el principio teníamos claro que queríamos hijos y que no era justo que cambiara de opinión. Como vio que esa táctica no funcionaba, utilizó otra, la de hacerme ver que no todos los padres son iguales y que los hijos, aunque cambian la vida, pueden hacerlo para mejor, y es cuestión de organizarse. Así si me cameló.

    Total, que nos pusimos a la tarea, y en unos meses llegó la noticia.

    El caso es que, entre unas cosas no me he convertido en madre hasta los 33 años (el Churri algunos más que yo). No lo fui antes porque no quise y lo primero que pensé nada mas ver esos ojazos de Peque mirándome encima de mi vientre al nacer, después de “¡no puedo creérmelo, es lo más bonito que he visto nunca, soy la mujer más feliz el mundo!” fue “¿por qué no me quedaría embarazada antes?”. Me da la impresión que los años que he tardado en quedarme embarazada son años perdidos con Peque, que podíamos haber disfrutado y en cambio los hemos perdido.

    Así que, amigas que me leéis y que os estáis planteando ser madres (o volver a serlo) pero no estáis seguras, ¡no lo dudéis! Después podéis arrepentiros de haber tardado más de la cuenta en decidiros. ¡¡Que se os pasa el arroz!!