12 de febrero de 2013

Cuidados del Embarazo



    Siempre tuve claro que, si me quedaba embarazada, no lo utilizaría de excusa para comer o que quisiera cuando quisiera. No es que sea una chica gorda, pero siempre he tenido tendencia a engordar y he tenido que controlar bastante la comida. Vamos, que todos los años hago "operación bikini", y si hay boda de por medio "operación boda exprés".
    Así que, desde que me enteré que estaba embarazada lo de cuidarme fue algo primordial, tanto por el buen desarrollo del bebé, como por mi bienestar y mi físico. Además, en la primera analítica me diagnosticaron problemas de tiroides, así que la alimentación se convirtió en algo muy importante.
    Soy bastante “tiquismiquis” con la comida. No me gusta ni el pescado ni la verdura, pero se convirtieron en habituales en mi menú. Comía ensaladas casi todos los días y también era común comer calabacín a la plancha, lasaña de berenjenas y algún que otro revuelto de espárragos trigueros. Dos veces por semana comía pescado a la plancha, eso sí, atún y sepia, para más no daba.

También aumenté el consumo de fruta y de lácteos, pero eso no me costó nada. Solía comer 5 ó 6 veces al día, porque me encontraba llena, y lo que hacía era comer varias veces, pero menos cantidad.

Además de eso, practicaba mucho ejercicio. Salía a andar casi todos los días, 1 hora de media, y siempre a buen paso. Aquí tengo que agradecer enormemente la ayuda que me prestó mi churri. El pobre salía todos los días conmigo. Y no sólo eso, casi siempre era él el que me obligaba a salir, porque yo siempre tenía una excusa. Por otro lado, salir a andar acompañada es mucho más ameno que salir sola.

Aparte de andar, seguí practicando el ejercicio que venía haciendo hasta el momento, porque el ginecólogo me dijo que no había ningún inconveniente, de hecho, me venía bien para la espalda. Se trataba de Danza Oriental Contemporánea, que hacía 2 horas a la semana. También me apunté a Pilates, otra horita a la semana, en el mismo centro (http://lakabilia.blogspot.com.es/)

En el último trimestre vieron que tenía las transaminasas muy altas. De momento eliminaron por completo las grasas de mi dieta (no os podéis imaginar la cantidad de comida que tiene grasas ¡¡¡incluso las galletas integrales!!!). Al cabo de mes o mes y medio me pasaron a Alto Riesgo, por si esos valores podían afectar al desarrollo del bebé o a la evolución de mi embarazo. Dependiendo del ginecólogo que me viera, la opinión era una u otra. Según algunos, si seguían subiéndome las dichosas “transis”, tendrían que provocarme el parto, otros decían que no tenían mucha importancia. El caso es que todos me aconsejaron eliminar las grasas y llevar una vida tranquila. Dejé las clases, pero seguí con los paseos, aunque a un ritmo más tranquilo.

Finalmente mi peque nació cuando le tocaba (en realidad 18 días antes, pero sin que me provocaran el parto) y resulta que lo de las transaminasas era porque estaba apretándome el hígado y no depuraba bien las grasas. Me hice una analítica poco después del parto y ya tenía unos niveles normales.

Además del ejercicio y la dieta, cuidé mucho la piel, para que no quedasen rastros inadecuados del embarazo. Os lo resumo brevemente:

 


 DUCRAY MELASCREEN ECLAT. Protección 40. Yo soy muy morena y no me hecho mucha protección en la cara, porque nunca me quemo, pero me preocupaba que me salieran manchas en la cara.

No sólo no me salió ninguna, sino que tenía la piel mejor que nunca, incluso se me quitaron algunos granitos que tenía “perennes” antes del embarazo.
Debería haber seguido usándola, pero la verdad es que es un poco cara, aunque si se me pone la piel peor, no dudaré en recurrir a ella.



  

Para la ducha diaria comencé a usar jabones suaves, para que no fuesen agresivos con la piel. Los que más usé fueron el de DELIPLUS (Mercadona)  y el de DENENES.


 TROFOLASTÍN ELASTICITY CUIDADO DEL PEZÓN.

Comencé a usarla más o menos a partir del 6º mes de embarazo, para prevenir las estrías y las grietas. El olor era mejor que la de la crema anti-estrías, y de todas formas no tenía que usar mucha cantidad.
De esta no necesité usarla con la lactancia, pero eso sí que merece mención aparte.

TROFOLASTÍN ELASTICITY ANTI-ESTRÍAS. Lo utilizaba a diario en barriga, caderas y nalgas y he de decir que, aunque mi barriga creció de manera descomunal, no me salió ni una sola estría.

La única pega era el olor, y eso que ponía “nuevo aroma”, pero a mí no me gustaba nada de nada. Así que cambié a la de ISDIN.
Debería haberme seguido dando después del parto, porque al ir perdiendo barriga sí que me ha parecido alguna marca, pero eso merece un post


VELASTISA ANTIESTRÍAS ISDIN
Con mucho mejor olor que la Trofolastín y más fluida. Me embadurnaba con ella y me parece que voy a tener que seguir haciéndolo, pero como ya he dicho, eso merece un post aparte.



 


ACEITE ALMENDRAS DULCES DELIPLUS.
A diario, después de la ducha, en la barriga, las caderas, las nalgas y los pechos. Lo dicho, ninguna estría durante el embarazo. Y lo también dicho, tendría que haber seguido después de tener a mi peque, pero eso en otro post. 

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