Todos
los que estáis por aquí sabéis que el primer domingo de mayo se
celebra el Día de la Madre. Pese que a mí no me gustan los “días
comerciales”, éste me parece un día especial. Es cierto que, con
los años, ha ido degenerando un poco, y al hacernos mayores les
regalamos a nuestras madres productos comprados, pero a mí me gusta
este día porque cuando pienso en él me acuerdo siempre de los
regalos que hacen los pequeños a sus madres con sus propias manos,
preparados con mimo en la guardería o en la escuela.
Este
día se celebra desde la antigua Grecia, así que no le podemos echar
la culpa de su existencia al consumismo yanki, pero, como siempre,
ellos han ido marcando la tendencia. Hasta 1965 en España se
celebraba el 8 de diciembre (día de la Inmaculada, para honrar a la
Virgen María), se trasladó a mayo porque es el mes de las flores y
los regalos a las madres solían ser adornos florales. En 1914 se
estableció en EEUU el segundo domingo de mayo como Día de la Madre
y se declaró fiesta nacional. Lo consiguió Anna Jarvis. Mucho
países se fueron añadiendo a esa fecha. No se sabe muy bien por
qué, en España, Hungría, Lituania, Portugal, Sudáfrica y Rumanía,
se celebra el primer domingo.
Este
año he recibido el primer regalo de Peque hecho con sus propias
manos (más bien las manos de “Mafé”, su “seño”, pero sus
deditos están ahí, jeje), y me ha hecho mucha ilusión.
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| Lo sé, no sirve para nada, y ni siquiera lo ha escrito él, pero a mí me ha encantado ;) |
Soy
una #malamadre, pero también tengo síndrome de diógenes, así que
guardaré todos los regalos que me haga Peque mientras encuentre un
hueco donde meterlos, jejeje.
Y
precisamente de las #malasmadres quería hablaros hoy. Tenemos un día
dedicado a las madres, para celebrarlo en familia, para disfrutar de
nuestros hijos, pasar el día con ellos, pero, sinceramente, creo que
nos merecemos más.
Tener
hijos nos ha quitado muchísimas horas de sueño, nos ha dado muchas
preocupaciones, nos ha puesto kilos de más, algunas no reconocemos
nuestros nuevos cuerpos, el corrector de ojeras se ha convertido en nuestro
amigo más fiel, el baño se ha convertido en nuestro refugio, nos
metemos en él para poder usar el móvil, para descansar, para leer,
para meternos bajo la ducha, con música bien alta y dejar de
escuchar por un momento gritos y lloros, hemos pasado de ir a Zara, a
ir a Kiddy’s Class, de leer libros a leer cuentos, de hacerlos
peelings y limpiezas de caras a limpiar culetes y dar pasta al agua.
Cuando
te pasa esto y eres madre primeriza te sientes agotada, cansada y a
veces frustrada, y lo peor de todo, CULPABLE. Te crees que por querer
pasar un par de horas a solas para disfrutar de la tranquilidad, de
un buen libro, un baño, una siesta, o ir al gimnasio o de compras
eres una mala madre, que antepones tu bienestar a tu hijo. Porque la
frase más escuchada los primeros meses es “tú dedícate a tu
hijo, que ahora es de lo ÚNICO de lo que te tienes que preocupar”
y, cuando le dices a tu madre, “no, toma tú al niño que yo me voy
a fregar los platos” piensas “¡¡soy una madre horrible,
prefiero fregar la loza antes que estar con mi hijo!!
Hasta
que te das cuenta que no eres la única, que hay más como tú, y lo
más importante, que cuando has preferido fregar los plastos (o hacer
la cama, o la comprar, o pintar una habitación, …) llevabas muchas
horas a solas con tu hijo, amamantándole cada dos horas, cambiando
pañales, acunándole para que se durmiese y no se despertase,
meciéndole en brazos mientras paseabas por el pasillo para calmar
los cólicos del lactante. No te duchas hace 30 horas, no recuerdas
la última vez que te lavaste el pelo, el maquillaje se limita, si
vas a salir a la calle, a un poco de corrector mal puesto y un
brochazo de rimel.
Yo
me dí cuenta de esto gracias a una #malamadre muy especial, la más
especial de todas, la que tuvo la osadía de crear este movimiento
(que algunas no han entendido, pero peor para ellas)
Ya sabéis todas quién es. No sólo creo una cuenta en twitter parair colgando TIPs que nos sirviesen para reírnos de nuestros “fallos”
como madres, fue más allá, y con la ayuda de una socia muy especial
creó una web, así ya no sólo compartíamos TIPs, también
compartíamos posts.
Y
tampoco quedó ahí la cosa, animada por La Musa, entre otras,
decidió que, si llegábamos a las 2.000 (somos 5.928 cuando escribo
esto) ¡¡habría fiesta!! Y ¡¡¡tenemos fiesta!!! Y menuda fiesta,
es más bien un fiestón.
Así
que yo propongo que, además de celebrar el Día de la Madre el
primer domingo de mayo, celebremos, cada año, el Día de las
#malasmadres el 4º sábado de mayo. Cada año, una fiesta. Podríamos
ir cambiando de lugar para así tener todas la oportunidad de asistir
a una de ellas. Por el patio de vecinas se han ofrecido muchas
posibilidades, ya os digo yo que si llega a salir algún año la de
Cancún haré todo lo posible por no perdérmela, jejeje.
Muchas
gracias Laura (@laninasinnombre) y Veronika (@sinprepalguna) por crear #malasmadres, gracias a vosotras veo la
maternidad de una forma más relajada, y eso es bueno tanto para mí
como para mi hijo. Disfruto más de él, si un día no come fruta
porque nos hemos comido entre los dos una bolsa gigante de gusanitos,
pues tampoco pasa nada, son cereales, si los viernes no hay baño
porque preferimos quedarnos a tomar unas tapas por la noche, es bueno
para su piel, para mantener el pH, si tenemos que colechar para que
podamos dormir los dos, eso hará que nuestro vínculo sea más
grande. Todo eso lo he ido aprendiendo gracias a otras #malasmadres,
y eso no habría sido posible si un día no hubieses tenido la genial
idea de crear el grupo y de gestionarlo de la forma magistral en que
lo estamos haciendo.
Y gracias también a +CYBEXEspana por hacer posible el sueño loco de estas dos geniales #malasmadres.
Nos
vemos el 24 y preparaos para recibir un montón de abrazos y besos.
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| todas las fotos son de http://clubdemalasmadres.com/ |


